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La previa



Nervios, muchos muchos nervios.
El viernes la vi a esta chica por última vez. Nos despedimos en Retiro, como viajamos separadas fue un "nos vemos el miércoles en Amsterdam".
Desde entonces (aunque ya venía pasando), cada vez que hablamos, discutimos. Mi super amigo me dijo que somos como las parejas antes de casarse, que se pelean todo el tiempo. Como siempre que quiero saber qué tan común son las cosas, busqué en google "peleas antes de casarse" y hay 1.330.000 resultados, así que parece que la gente sí se pelea mucho... Yo no me caso (por suerte) pero hay tantas cosas en las que ponernos de acuerdo, además de toda la inseguridad que da estar solo con esa otra persona tanto tiempo pase lo que pase, y cada pelea te da más inseguridad!
Creo que la palabra que nos divide es prevención.
Yo soy muy prevencionista (existe la palabra, eh, de hecho es una carrera universitaria en Chile!) y ella es relajada al extremo.

Yo llevo un termo de un litro para llevar agua fría (ahí viene la respuesta al comment del post anterior), y uno de medio litro para llevar agua caliente. Ella no quiere llevar nada, dice que se lleva una botella cualquiera, así que si yo quiero llevarlo, va en mi bici. Eso sí, ya le aclaré lo que va a pasar cuando ella quiera tomar agua fresquita.

Yo quiero comprar un calentador a gas, ella quiere que comamos frío siempre a menos que tengamos donde cocinar, así que llegamos al acuerdo de que el calentador lo compramos, y lo llevo en mi bici hasta que ella haga uso parcial o total del mismo tres veces. Luego de esas tres veces, va a tiempo compartido.

Yo llevo una campera, ella no lleva porque ocupa mucho lugar y prefiere aguantarse el frío que dice que no hace.

Yo quiero comprar latitas, arroz y fideos para tener siempre. Ella quiere reducir lo fijo al mínimo y confiar en la providencia de la alimentación, así que en posteriores discusiones in situ, ya podemos sospechar quién va a cargar el arroz!!

Yo quiero llevar un tupper para el traslado de la comida q nos haya sobrado y no hayamos comido, ella dice que no es necesario, así que el tupper viene conmigo.

Ella está convencida de que las cosas no nos van a entrar en las alforjas, entonces no quiere llevar casi nada, yo estoy convencida que con paciencia entra todo lo que una quiera, especialmente si antes me entró en la mochila con la que viajo, y que hay que viajar con confort.

Podría seguir enumerando, pero en general tiene que ver mayormente con mi excesivo deseo de prevención, y su relajación absoluta. Yo tengo fe que una vez allá, o veremos que tenemos más lugar en las alforjas del que creemos y podremos movernos con libertad, o me verá tan cargada que le dará pena y se llevará algunas cosas, o a medida que las vaya necesitando, pasarán a ser consideradas del peso común y pasada una semana estaremos más equilibradas, o quizás estemos tan felices de estar disfrutando este viaje que ni nos fijamos en qué alforja guardamos las cosas.

Yo tengo muy claro que el problema es el antes-de. Ella no cree que sea así. Así que también nos peleamos por eso, jajaja.

(Ya sé que ustedes me quieren más a mí y capaz hasta me quieran defender, pero que sea con sutileza, que esta chica también está leyendo esto!)
(Y yo también te quiero, esta chica! La foto es de esos tiempos de calma que volverán!)
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Percances y novedades









¡¡¡¡¡Ya tenemos la carpa!!!!! Es la Doite Teide XR 2. Es de lo mejor que vimos, de media montaña, con varillas de duraluminio y pesa sólo 2,5 kg.
Apuntamos a llevar máximo 20 kg cada una, incluyendo la comida y agua de cada día, carpa y bolsas de dormir, así que comprando esta carpa, nos quedan aún 37,5 Kg para cargar entre las dos. Seguiremos restando luego.


Esta chica está entrenando a conciencia hace más de un mes. Yo aún no, estuve un mes con las ruedas pinchándose cada tres días, luego lluvias, luego problemas. Pero el día que arranque, no pararé. Por el momento sólo le agregué a mi bici un espejito para mayor seguridad.
Así que el viernes luego de elegir la carpa, mientras yo volvía a mi casa en el semirápido del 60, esta chica volvía en tren con su bici. En Carupá bajó del tren pasadas las 20 hs. y se dirigió alegremente hacia mi casa, a fuerza de pedal. Mientras andaba por la ruta 9, de improvisto apareció corriendo un perro que luego de apenas dos o tres ladridos, introdujo la pierna derecha de esta chica en su mugrosa boca de perro callejero.
Esta chica llegó a mi casa hecha una bola de miedo a morir de rabia. Para calmar su ansiedad, volamos a una clínica donde ni la miraron y le dieron antibióticos y analgésico, así que no conformes con la atención privada, fuimos al Hospital de Pacheco, donde la limpiaron pero nadie tenía una vacuna antirrábica para darle. Fue recién el sábado cuando se levantó y se fue nuevamente con su bici hasta Capital y directo al Durand, donde le aplicaron la primera de las cinco dosis que le darán durante un mes.
Eso sí, mordida y todo, nada la detiene y sigue pedaleando, sin miedo y sin rueditas.
El lado positivo es que se irá de viaje con la antirrábica recién puesta...
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